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Lesión completa de la médula espinal

Zhu, H. et al., Cell Transplantation. 2016

“Ensayo clínico fase I/II para evaluar la seguridad y eficacia del trasplante de Células Mononucleadas de la Sangre del Cordón Umbilical en pacientes con Lesión Crónica Completa de la Médula Espinal”

Diferentes grupos han observado mejoría en la recuperación para caminar en ratas y perros con Lesiones Completas de la Médula Espinal (LCME) después de ser trasplantados con Células Mononucleadas de la Sangre del Cordón Umbilical (CMN-SCU). Además, algunos otros grupos han reportado recuperación de ciertos movimientos o mejoría de los potenciales evocados autonómicos y somatosensoriales en humanos después de recibir tratamientos con CMN-SCU. Estos efectos se creen pudieran estar relacionados con la liberación de citoquinas antiinflamatorias, liberación de factores de crecimiento, aumento en la expresión de matrices de metaloproteinasas, disminución en la expresión de activador tisular del plasminógeno, prevención de la apoptosis, facilitación de la mielinización, reducción de la glucólisis y aumento de la angiogénesis.

Este ensayo clínico Fase I/II realizado en Hong Kong (HK) y Kumming (KM) consistió en tratar a 28 (8 en HK y 20 en KM) pacientes adultos con LCME con CMN-SCU alogénicas con una compatibilidad mayor a 4 de 6 antígenos. Los pacientes eran adultos menores de 60 años con más de un año de LCME con daño entre la C5 y la T11. Ocho de los pacientes fueron tratados en HK, de estos, cuatro recibieron una dosis de 1.6 x106 células y los otros 4 recibieron 3.2 x106 células. En KM se trataron 4 pacientes por grupo, con 1.6 x106 células, 3.2 x106 células, 6.4 x106 células, 6.4 x106 células y 30mg/kg de metilprednisolona (MP), o 6.4 x106 células, MP y 750 mg/día de carbonato de litio oral. Además, los pacientes de KM recibieron rehabilitación locomotora intensiva (RLI) durante 3 a 6 meses después de recibir el trasplante. Los pacientes fueron evaluados a las 6 semanas, 3 meses, 6 meses y un año. Las células fueron inyectadas en la médula espinal mediante un procedimiento quirúrgico en las raíces dorsales izquierdas y derechas sobre y debajo de la zona de la lesión.

Los parámetros evaluados incluían la escala AIS de discapacidad, clasificaciones motoras y sensoriales, la escala WISCI del índice de caminata para lesiones de médula espinal, el SCIM III que mide la independencia, la escala modificada de Ashworth de espasticidad (MAS), escala visual análoga (VAS) para medir dolor y los eventos adversos graves (SAE).

Mediante Resonancia Magnética por Tensor de Difusión (RM-TD) se observó que previo al estudio 5 de los pacientes de HK tenían espacios en la materia blanca. Doce meses después, dos de los pacientes mostraban grupos de fibras creciendo a través del lugar de la lesión y en el resto se observó una reducción en los espacios de la lesión. Sin embargo, en los pacientes tratados en HK no se reportaron cambios en los índices motores, WISCI o SCMI. En los pacientes de KM, antes de la cirugía, solamente 2 pacientes caminaban 10 m sin asistencia y tenían control de su vejiga e intestinos. Doce meses después las calificaciones de WISCI y SCIM mejoraron, 15 de 20 pacientes caminaban 10 m y 12 de 20 tenían control de sus esfínteres. En cinco pacientes su diagnóstico cambio de Lesión Completa a Lesión Incompleta.

Los autores se preparan para desarrollar ensayos clínicos para descartar que los efectos o beneficios observados sean causados únicamente por la cirugía o la rehabilitación.

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